domingo, 15 de marzo de 2026

Adiós Julia, adiós

     Llueve. Otra vez. El día está triste, como todos nosotros.

     Y es que se nos ha ido definitivamente Julia. Aunque es cierto que ya se estaba yendo, poco a poco, en los últimos años. Años en los que, mientras desenrollaba el ovillo de lana por los suyos, cual Ariadna, se olvidó de seguirlo ella misma y se fue extraviando en el laberinto de su memoria.

     Se nos va esa niña en busca de su madre, de su abuelo y de otros muchos a los que tanto quería, y a los que tanto echó de menos desde que se le fueron marchando. Esa niña que desde los once años comenzó a coser a mano, y con esa vieja maquina Singer a pedal, en hogares propios y ajenos. Esa costurera que confeccionaba pantalones perfectos con los que ponía en evidencia a comerciales catalanes. Esa dama de hierro inflexible e incansable trabajadora, exigente pero inmensamente generosa, que llegó a tener a su cargo a más de cien costureras. Esa esposa, madre y abuela cariñosa, protectora, orgullosa de los suyos, y un poco burlona, que ahora deja desamparado e inconsolable a Andrés, tras más de setenta años de pasear juntos por la vida. 

     Así que aquí estamos todos, tristes, como el día.

     Tristes mientras le decimos adiós, o mejor dicho, hasta pronto, hasta que nos veamos al otro lado.

     Los únicos que están contentos son los ángeles, que saben que en breve van a disponer de pantalones nuevos y confeccionados a la última moda.



Publicado por Balder 

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