domingo, 20 de enero de 2019

Solidaridad



Anoche mientras veía las noticias y escuchaba con angustia las escasas novedades sobre el rescate Julen, (que en el momento en que escribo esto todavía no ha sido extraído del pozo), no pude dejar de emocionarme por la solidaridad y el apoyo incondicional de todos los voluntarios, de los vecinos y de los comercios del pueblo y de toda la comarca. Y una vez más volví a sorprenderme por este triste país en el que vivimos.
Y es que esto es España, el estado de estados, estado plurinacional, comunidad de comunidades, o como carajo quieran llamarla ahora. Puta madre que devora a sus hijos que a su vez se aferran a sus tetas, mamando de ellas hasta dejarlas secas y aún más si se tercia y es menester. Un país donde se ha robado desde los Reyes Católicos, que ya es robar, y donde hasta el más infeliz de los proletarios sueña con engañar a hacienda. Lugar donde la sombra de Caín es alargada... Y donde, como nos retrató el sordo de Fuendetodos, lo que mejor sabemos hacer es matarnos a garrotazos mientras estamos enterrados en fango y mierda hasta las corvas.
Pero aun siendo todo esto verdad, (no podemos evitarlo porque Caín era español), de vez en cuando, sobre todo en situaciones dramáticas, como esta que vivimos desde hace una semana, cuando estamos con el agua al cuello, y sin más esperanza que la desesperación, sacamos algo de no se sabe dónde y demostramos al mundo que somos dignos en la mendicidad, nobles en la infamia, y generosos en la pobreza. Y que aún se puede estar orgulloso de ser español.
Y si no, basta con ver a los voluntarios del rescate haciendo turnos de doce y más horas sin descanso. O a toda una comarca aunando su solidaridad y volcándose en prestar su ayuda a la familia del niño y a todos los implicados en el operativo. Las mujeres del pueblo repartiendo caldo de puchero, cocinado por ellas mismas, a todos los miembros del dispositivo, junto con comida, café, agua, mantas, calentadores, ropa, y toda clase de suministros donados por un número inmenso de particulares, supermercados y cafeterías, que, de esta forma, quieren poner su grano de arena y su ayuda. Cooperativas y empresas de los pueblos cercanos que aportan de forma gratuita sus propias furgonetas y vehículos para transportar operarios, suministros y todo lo que pueda hacer falta. Vecinos que abren las puertas de sus casas para que cualquiera pueda entrar y usar su baño. Alojamientos rurales que, cancelando sus reservas, ofrecen sus habitaciones gratuitamente para que los trabajadores y voluntarios del rescate puedan descansar algunas horas. Y el ofrecimiento de materiales, vehículos, y hasta propuestas, desde todos los rincones de esta triste y maltratada piel de toro.
Es, como decía uno de los voluntarios, como si Julen fuera el hijo de todos.
Pero no es esta la primera ni la única vez que actuamos así. La generosidad y la solidaridad de nuestro pueblo nos desborda en cada situación dramática en que es necesaria.
Como en el 11 de marzo de triste memoria, cuando los heridos ayudaban a los heridos; cuando aparecieron voluntarios por todas partes para donar su tiempo y su sangre, literalmente; cuando los de Telepizza llevaban gratis comida a los trabajadores de la cruz roja, a los donantes de sangre y a los heridos; cuando un bar de barrio, apenas una tasca de comidas, regalo 100 menús para los hospitales donde no daban abasto con los heridos; cuando los taxistas hacían servicios gratis llevando a víctimas, a familiares y a voluntarios; cuando en los hospitales los médicos, enfermeros y personal sanitario doblaron turnos sin preguntar por las horas extras; cuando los enfermos en esos mismos hospitales hacían colas de horas para donar sangre; cuando en fin, y una vez más, salió lo mejor de todos nosotros...
 Lo dicho que en el fondo no somos tan malos, y que a veces, solo a veces, no nos merecemos los políticos que tenemos, (aunque seamos nosotros los que les hayamos votado y elegido). Y que en el fondo a cada españolito de a pie le viene al pelo la frase del poeta: "¡Qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor!".



Publicado por Balder