Un día abres la ventana, esperando
deleitarte con otra primavera,
mas la nieve te cubre en tal manera,
que los huesos te crujen tiritando.
Tu mente salta y brinca tan ligera
mientras el cuerpo atrás se va quedando.
Y el alma inarrugable va aceptando
que la piel sí lo hace, aunque no quiera.
Tu espíritu no quiere que esa traba
frene, pare o encadene su altivez,
mas del tiempo la vida es esclava
desde la más tierna y temprana niñez.
Si aún ayer mi historia comenzaba
¿cómo cuándo y dónde llegó la vejez?
Publicado por Balder