Desmayarse o estar patidifuso,
con ánima doliente, hipersensible,
ansioso, febril, tierno e irascible,
sin saber muy bien que nos descompuso.
Saberse enfermo, casi muerto incluso,
trémulo, débil, de un humor horrible,
sin encontrar acomodo posible,
quedar insomne o de ánimo confuso.
Sentirse helado en el ardiente estío,
ansiar el cielo desde el sucio cieno,
y notando que nada más nos cabe,
percibir el estómago vacío,
o aún peor, de mariposas lleno.
Esto es amor, o indigestión, quién sabe.
Publicado por Balder