sábado, 25 de mayo de 2024

¿Pero hay alguien que siga celebrando el día del Orgullo Friki?

 

Siempre fuimos pocos. Además de raritos y marginados, siempre fuimos muy pocos. Pero como diría Shakespeare por boca de Enrique V “felices pocos”. Así que eso jamás nos importó. O no más de lo que le importaba a Spiderman ser el más incomprendido de los superhéroes. Y nunca quisimos notoriedad. Es más, la mayoría de nosotros buscaba el anonimato, escondiendo nuestras peculiaridades en un mundo de muggles que nos ignoraban y nos despreciaban por igual.

Pero un día de 2006, el señor Buebo, profeta del frikismo, bloguero, escritor y hasta concursante de la tele, decidió que los frikis debíamos estar orgullosos de serlo y demostrárselo al mundo. Pero no en plan abusón, tipo Lex Luthor, sino más bien en plan dignos y orgullosos, tipo Din Djarin. Y nos convenció de que, al menos un día al año, debíamos salir de nuestras bat-cuevas, de la alacena de debajo de las escaleras y hasta de la seguridad de la Comarca, para demostrarle al mundo que existíamos y que estábamos orgullosos de ser como éramos. Y eligió para hacerlo el 25 de mayo por ser el aniversario del estreno de Star Wars, (actualmente conocida como “Episodio IV - Una nueva esperanza). Y a este festejo no tardaron en unirse los fanáticos de otras sagas, y así, acabamos celebrando a la vez, en la misma jornada, el día de la toalla y los seguidores del mundo disco el Magnífico 25 de mayo.

Así que, desde entonces, cada 25 de mayo las calles dejaban de ser grises y se teñían de colores en forma de múltiples “cosplays” de diferentes sagas, series, comics, videojuegos y hasta de cualquier tipo de crossover imaginable. Y no solo en España, sino que al evento no tardaron en unirse ciudades tan distantes como Halifax y Budapest, Tel Aviv y Timişoara, México DF y Gothenburg, o Nueva York y Perth en Australia.

Y sorprendentemente parecía que cada año éramos más. Hasta salíamos en las noticias, y no solo como bichos raros o asesinos de juegos de rol. Pero claro, la fama cuesta, y hay que pagarla, con sudor, con sangre, con lágrimas… y con advenedizos que ansían la notoriedad más que los ferengis las ganancias. Con lo que se declararon frikis de toda la vida individuos que no sabían lo que era un crítico en un dado de 20, todo lo que significa el número 42, cual es el combustible de un motor warp, o ni tan siquiera que hay que contestar cuando te dicen Valar morgulis. Esto, unido a la difusión que tanto Hollywood como las diferentes plataformas audiovisuales les dieron a toda clase de libros, aventuras gráficas y videojuegos, (que con la escasez de ideas en las productoras, utilizaron para generar guiones cualquier buena historia que llegara a sus manos, aunque en ocasiones literalmente destrozándola), acabó provocando que el frikismo se popularizara hasta extremos inimaginables unos años antes.

Pero como decía Dos Caras o mueres siendo un héroe, o vives lo suficiente como para convertirte en un villano”, y esto al parecer se le puede aplicar a los acontecimientos al igual que a las personas. Así que, con el tiempo, la celebración del día del orgullo Friki ha ido degenerando, con contadas excepciones, a poco más que una fiesta de disfraces, una especie de Halloween temático; y a que determinados comercios aprovechen la oportunidad para intentar vendernos toda clase de merchandising y demás parafernalia friki y así engrosar sus pingües beneficios a costa de nuestras aficiones. Hasta la mayoría de los canales temáticos han dejado de emitir en estas fechas maratones relacionados con el frikismo, de tanta saturación como ha habido en los últimos años. Vamos, que la celebración ha ido perdiendo fuelle y lo que es peor, su esencia original.

Así que ya casi nadie celebra realmente el orgullo de ser friki, el derecho a la dignidad de nuestras aficiones, de nuestros gustos y de nuestras pasiones, el entusiasmo por pertenecer a una excelsa minoría que aspira, humildemente, a dominar el mundo.

Aunque “en ocasiones veo frikis” y pienso que quizá no esté todo perdido. Al fin y al cabo no es friki quien quiere sino quien puede, porque ser friki no solo es un orgullo, sino un título, y como todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad.

Así que quizá todavía queden cinco justos en Sodoma, o cinco auténticos trekis, o jedis, o frikis de cualquier otra temática que merezca la pena, pero de buena voluntad, en la próxima ComicCon o en la celebración de este nuevo aniversario.

Porque mientras haya niños, o adultos con sus capacidades de ocio intactas e ilimitadas, que mantengan la esperanza de encontrar un pasadizo en el fondo de un armario, de recibir una lechuza de Hogwarts, de que un mago entre en su casa buscando un saqueador, de salir de Matrix, de llegar audazmente a donde nadie ha llegado jamás, o de sacar una tirada crítica en un dado de 100, mientras haya quien disfrute degustado los placeres de un vino de sangre, de una cerveza de mantequilla, de un cordial de Imladris o de un jugo juri de Mos Eisley, mientras haya científicos aficionados que intenten desarrollar un condensador de fluzo en su casa, mientras haya coleccionistas para los que coleccionar signifique algo más que coleccionar, mientras haya fanáticos que disfruten del infinito placer de encontrar otros mundos dentro de este mundo, sumergiéndose entre las páginas de un libro, de una historia gráfica, de una película, de una serie o de un tablero de cartón o de cristal, al igual que Alicia lo hacía a través de un espejo, mientras siga sucediendo algo de todo esto, seguirá habiendo esperanza y seguirá pudiéndose celebrar el día del orgullo friki.

Así que para todos aquellos que saben de lo que estoy hablando, preparaos para disfrutar este magnífico día y para demostrarle orgullosos al mundo lo que somos y lo que nos gusta. Porque aunque siempre hemos sido pocos, raritos y marginados, eso nunca nos ha importado.


¡Larga vida al Friki!

 

¡Goyoso día, Alassë´Yen, Quch jaj, Layafat assehekh, Briikase ib´tuur, Feliz día!

 

Y ahora si os place visitad este enlace:


https://www.youtube.com/watch?v=pmRJN5lopJQ



Publicado por Balder